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18 enero 2017

MAQUIA 2015.10 - Kame Camera

VOL. 52 Hábitos

「Tanto los hábitos buenos como los malos nacen del instinto y la experiencia y representan lo que es "Kamenashi Kazuya".」

Foto por Kazuya Kamenashi
Ésta es la pulsera que llevo ahora. Últimamente lo único que me ha apetecido llevar en la muñeca durante mi tiempo libre es el reloj, pero me gusta el diseño masculino de esta pulsera. A partir de ahora voy a tener el hábito de ponérmela todos los días y estaría bien si poco a poco me voy acostumbrando a ello.

   "Pon una cara desafiante"... Durante el ensayo del musical Aoi Shushi Taiyou no Naka ni Aru, el director Ninagawa-san me indicó eso muchas veces.
   Parece que cuando estoy en lo alto del escenario, tengo el hábito de poner la espalda recta y quedarme mirando a los asientos del público que tengo delante. Aunque sé que para ese papel lo mejor sería una actitud desafiante. Me pregunto si será porque normalmente en los conciertos miro de forma directa al público que tengo en frente. Puede que sea como cuando estoy con una película o dorama y el director me dice: "No lo tengas todo tan decidido de antemano (a la hora de actuar)". Aunque para mí, yo no lo tengo todo tan decidido (risas). A los idols nos piden que miremos fijamente a la cámara o que nos impongamos. Así que he estado hasta ahora trabajando para poder hacer eso.
   Un hábito, sin duda, es en parte instinto, pero creo que también es en gran parte una acumulación de impulsos y experiencias. En mi caso, tengo el hábito de "hacerme el guay" desde que era niño. En los entrenamientos de béisbol, cuando lanzaba la pelota, tenía decidida cada una de las poses que haría; como deseaba cada vez más "quiero ser guay" y "quiero que crean que soy guay", me salían de forma natural esas acciones. Eso lo repetí muchas veces, se grabó en mi mente y sin darme cuenta, se convirtió en un hábito. Ahora que lo pienso, puede que el "Kamenashi Kazuya" actual haya agregado ese hábito. Por ejemplo, cuando me levanto por las mañanas, primero abro la ventana y mientras siento el sol y el aire, bebo agua carbonatada. En la ducha, me lavo con la cara mirando hacia arriba sin falta. Cuando estoy ocupado, me da por limpiar la casa, y también la comida que haya comprado la pongo de manera bonita en un plato que me gusta y me la como. Creo que para ser "la persona que quiero ser", he ido adquiriendo poco a poco nuevos hábitos durante mi vida. El "parecer guay" no es algo que ocurra sólo pensándolo en mi cabeza. Por ejemplo, en los conciertos, guiño el ojo o me quito las gafas de sol que lleve; creo que la forma de hacerlo y el momento lo son todo. Se da la situación, uno mi instinto y mi experiencia y los pongo en marcha; y entonces me pregunto si es cuando eso sale de forma natural como un hábito cuando puedo hacer que le lata el corazón rápido a alguien por primera vez. Por eso, me es un apuro cuando me piden: "guiña un ojo, por favor". Porque si lo hago intencionadamente, nuestros corazones no latirán tan deprisa (risas).

Puede que el ser perverso y malo sea un hábito que tengo desde pequeño.

   Pero por supuesto que también tengo muchos hábitos malos y que no son guais. Como querer encerrarme en un sitio pequeño como el cuarto de baño o la cocina aunque no tenga nada que hacer ahí. Ah, mis hábitos con la lengua o los pies no son buenos. Con respecto a la lengua, cuando estoy hablando, sin darme cuenta, la saco; y con respecto a los pies, es que los acabo poniendo donde sea (risas). Puede que el ser perverso sea también como un hábito. Cuando estaba en secundaria, hubo una competición de judo y justo cuando escuché una voz decir "El movimiento característico de Kame es el uchi mata", pensé: "¡No pienso hacerlo!". Y al final perdí (risas). También, el meterme con la chica que me gusta, que es algo que no ha cambiado desde que era pequeño. Las raíces de mi yo del pasado que les levantaba las faldas y de mi yo actual que les gasta bromas tontas son las mismas. Creo que es un hábito que tengo de llamar su atención sorprendiéndolas.
   Tanto los buenos hábitos como los malos, también los hábitos innatos y los hábitos que se van adquiriendo; hay muchos tipos, pero, sin duda, son algo mío y se convierten en factores que no pueden faltar. Lo que pienso ahora es que quiero tener "el hábito de cuidarme a mí mismo". Cualquier cosa trivial sirve. Algo que sigo haciendo todavía es decirme a mí mismo antes de meterme en la cama "¡Hoy has hecho un buen trabajo!" mientras me estiro y me doy golpecitos en el hombro. Sin llegar a ser narcisistas, creo que si cogemos la costumbre de tratarnos a nosotros mismos como si fuéramos una persona por la que nos preocupamos, nos sentiremos mejor. Y también en las noches en las que no tendré a una chica abrazándome... (Risas). Sea cual sea la situación, así puedo dormir profundamente y siento cómo al día siguiente podré volver a dar lo mejor de mí.



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